Jesucristo Superstar. Atrio XVI

Publicado en por Miguel González

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Algunos “atrieros” juegan con la figura de Jesús. Unas veces se imaginan que Jesús era un hippie procaz y libidinoso, otras que un homosexual; total, ¿qué más da? repiten en expresión favorita de quienes han perdido la sensatez por la vía del relativismo extremo.

 

Pero lo curioso del caso es que para unas cosas quieren que retrocedamos dos mil años mientras que para otras reivindican una puesta al día porque estamos en el siglo XXI y ya es hora de ver la cara oculta de la luna y bla, bla, bla. Lo que ellos digan, claro.

 

El Jesús histórico al que, para empezar,  sus discípulos llamaban rabí o maestro y que enseñó en la sinagoga, difícilmente encaja con ese Jesús laico que algunas personas quieren ver en él, ofuscadas como están con la tarea de halagar a sus amigos haciendo coincidir sus reflexiones con el mismo argumentarlo que estos llevan en su continua campaña de agitación y propaganda. Para la mentalidad de su tiempo nada más alejado del laicismo actual que Jesús, para quien no había nada que se escapara del ámbito de lo sagrado.


Lo que pasa es que pretenden hacer encajar los esquemas de hace dos mil años en los de hoy. Por ejemplo, que en el grupo de Jesús hubiera algunas mujeres no quiere esto decir que Jesús fuera un gurú a la moderna usanza que se pasa el día en campaña feminista, con peloteo incluido. De ser así habría elegido alguna mujer para formar parte del grupo restringido de los doce ¿Por qué no lo hizo? Porque Jesús no fue el demagogo que algunas quieren ver en él. Se encarnó en un tiempo concreto y actuó en consecuencia tomando en consideración primero, lo primero y luego lo más sutil.

 

Reivindicar el Jesús de hace dos mil años como icono para una causa que tiene que ver con asuntos presentados hoy por el devenir de la historia es una tarea harto difícil cuando no una misión imposible. A Jesús no se le puede meter en un esquema. Es inabarcable. Está fuera de toda clasificación y no se incluyó en grupo alguno de su tiempo.  Descolocó incluso a su propio grupo ¿quién podrá salvarse?, le preguntaban. Imaginemos cómo de frustradas quedarían ciertas feministas radicales de hoy ante su comportamiento si en vez de tergiversar o añadir fantasías al magín contemplaran las cosas sin el barniz de sus prejuicios. Nuestro tiempo no tiene nada que ver con el de Jesús. Y esto  debería llamar a la reflexión a aquellos que juzgan el ayer con parámetros del hoy.  Es algo intelectualmente deficiente querer hacer una transposición del ayer al hoy o viceversa. Cada época tiene su afán. Por eso no es correcto juzgar (no juzgues y no serás juzgado) cualquier acción del pasado con los esquemas de lo que hoy sabemos. 

 

Miguel González

 

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Mercedes 06/26/2010 14:31



Se descalifican solos. Hay un hecho que es incontestable: basarse en una barbaridad para justificar otra barbaridad. ¿No se dan cuenta de que así pierden los papeles?



Pedro Buendía 06/22/2010 16:53



Ninguna lección tienen que darnos estos sobrados. Mi solidaridad y mi apoyo frente a los cuentistas progres.