¿Quién es esa anciana? Atrio XXII

Publicado en por Miguel González

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Se referían los atrieros a la Iglesia como a una anciana. ¿Quién es esa señora? Se habría preguntado alguno de sus conspicuos teólogos “populares”. Pero ya no les va quedando ni ironía.

 

Elemental: la Iglesia es anciana porque acumula más de dos mil años de historia a sus espaldas. ¿Alguien conoce  otra institución tan antañona que sin embargo posea tanta presencia como la Iglesia? Con sus sombras que algunos destacan cada día de manera inmisericorde ¿qué institución no tiene algún borrón en su currículum? La mezquindad de algunos que no obstante reivindican su pertenencia a la Iglesiales impide resaltar los aciertos que han sido muchos en el transcurrir del tiempo. Tantos que el mundo no sería hoy lo que es sin la presencia de la Iglesia.

 

Las cartas están sobre la mesa. Los atrieros creen que cuanto antes caiga la Iglesia que ellos tachan de traidora al mensaje de Jesús, antes florecerá la verdadera Iglesia que dicen encarnar. El juego es burdo, sucio y traicionero. Las llamadas comunidades de base son un fenómeno marginal dentro de la Iglesia, ¿acaso tales grupos experimentan un florecer de jóvenes en su seno? La respuesta lo dice todo.

 

No me cansaré de repetir que no basta con hacer un buen diagnóstico para acertar en el tratamiento. Pero es que, ni eso. No es suficiente con poner el dedo en la llaga para curar al enfermo, máxime si lo que se desea, en verdad, es que el enfermo muera. Quienes se autoproclaman los verdaderos intérpretes de Jesús y acusan al resto de traidores coincidiendo en la fechoría con quienes lo único que quieren es que la Iglesia arda por los cuatro costados, hacen un flaco favor al Jesús a quien dicen seguir.

 

Es difícil encontrar otra manifestación de desprecio a los dirigentes de un grupo por parte de quienes se reivindican integrantes de él, como el que perpetran quienes dicen ser parte integrante.  No hay precedentes. Lo que revela las verdaderas intenciones.

 

Así como la paz no es el pacifismo ni la ecología, el ecologismo, tampoco son trigo limpio quienes se llenan la boca de cristianos fetén. Algunos han asumido como propio el argumentarlo de otros que les vendieron una burra coja. Ahora “toca” el cambio climático: ¿otro juguetito para marear al personal? Algunos creen que la Iglesia está para hacerle el juego a grupos de vendedores de sueños envenenados y debe adaptar su mensaje al de los aventureros promotores de la cultura de la muerte. En ese equívoco estriba gran parte de los malentendidos y de las acusaciones contra la Iglesia de no adaptarse a los tiempos, de estar anclada en el pasado y de haber traicionado el mensaje.

 

La Iglesia es una anciana venerable no exenta de defectos, como todo lo que atañe a asuntos humanos. Algunos que se llaman hijos se alegran de sus traspiés y se dedican a extender un manto de sospecha sobre el todo culpándolo de lo que hace una parte. O sembrando dudas sobre toda la historia merced a episodios aislados. Chocante manera de matar moscas a cañonazos o de ponerse del lado de los extraños en su ataque contra los propios. ¿O les resulta tan difícil ya diferenciar a los propios de los extraños?

 

Miguel González

 

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