De tal vino, tal banquete. Atrio.org CXXI

Publicado en por Miguel González

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Juanjito Tamayo hace propaganda de un nuevo libelo (libro lo llama él) en su aportación periódica al foro donde se practica el linchamiento de todo el que no se deje avasallar por ideologías ajenas al mensaje cristiano. Aduce el susodicho experto en la tortilla teológica desestructurada unas palabras sobre la religión pronunciadas por Marx, ese personaje del que todos los otrora marxistas se desligan de manera vergonzante salvo ciertos ex curitas y algún monseñor desnortados para quien sigue siendo su dios. De esa fuente de aguas putrefactas beben los teólogos mal apellidados de la liberación mientras se arrodillan ante una ideología que caducó por asesina y esclavizante.


¿Se imaginan un experto en cocina que despotricara todos los días de la gastronomía? Pues eso practican con fruición quienes se hacen llamar teólogos y están al margen de la Iglesia. Está claro que, como en el chiste del oso, estos no vienen a cazar. Incordia que algo queda es el lema de quienes están inmersos en una permanente campaña de agitación a la que estos angelitos del infierno se prestan con verdadero entusiasmo.


Dice Tamayo que su libro es para profundiza, ¿cómo de profundo y de hondo? Sólo le falta entonar el salmo 129: “desde lo hondo a ti grito Señor”.

 

Miguel González

 

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Rafael Marañón Barrio 05/07/2011 17:05



No pretendo ser más papista que el papa. Como todos tengo mis propias perplejidades, pero no pretendo inquietar al pueblo de Dios, con utopías de las que hemos visto su resultado.


Si fuera en el siglo quince, veríamos, pero ya hemos visto estas teologías aplicadas


¡NO... gracias!



Carlos García 01/22/2011 10:08



Cada vez veo más claro lo que usted dice sobre estos cuatro desnortados. Antes le leía con escepticismo pero ahora compruebo que tiene razón. Yo también me dejé comer el coco por cantos de
sirenas y veo que hay mucho cuento y mucha complicidad por parte de algunos. Defender el aborto desde una visión cristiana de la vida es lo más torpe que he visto nunca. Les tira por tierra el
chiringuito.